LA DISYUNTIVA ENTRE SER AMADA Y TEMIDA
POR : DANIELA CORTÉS JARAMILLO
Histéricamente una mujer con enorme cabeza y elegante traje, abre fuertemente las puertas de un gran salón, posiblemente sea la corte en donde cumple todos sus caprichos, y en donde enciende sus abusos del poder. Su bullosa irrupción no tiene más justificación, que la de una persona que busca ansiosamente algo que le han robado. Busca al ladrón de tres de sus tartas favoritas de frambuesa entre sus peculiares cortesanos, a quienes les hace un intimidante interrogatorio para dar con el culpable. Cuando se entera de quién fue , ordena frenéticamente ¡Qué le corten la cabeza!
Esta dama enloquecida y cruel es Iracebeth, la Reina Roja del Inframundo, uno de los personajes literarios más nombrados en los últimos meses, debido al estreno de la película tridimensional de Tim Burton, Alicia en el país de las maravillas. La Reina Roja está llena de matices y aparece mucho más humana que en el cuento tradicional. Su gobierno se basa en el temor, no muy diferente a muchos de los administraciones actuales, en donde no sólo es posible el descabezamiento físico, sino que además se decapita intelectualmente.
Cuántos no han deseado perder la cabeza, y cuántos no la han perdido por la tiranía que representa un gobierno como el de la monarca de la Infratierra. Con su enorme cabeza, su temperamento irracional, y su propensión a pedir la decapitación inmediata de sus súbditos, en un país que no avanza, y que se construye en una cotidianidad condicionada por relaciones de poder, en donde sólo quienes entienden la Ley de Alabanzas, logran salir bien librados de un posible juicio.
La Reina Roja se divierte mostrando su poder, sabe que es quién manda, y quién, como muchos otros, en su misma posición se aprovechan de la necesidad de quienes están a su servicio. Al jugar croquet, utiliza como mazo un pájaro vivo, un conejo de verdad como bola y como aros usa a personas de carne y hueso. Cuando alguien dice que ese trato no es divertido para el mazo, la bola y los aros, la Reina Roja simplemente responde: ¡Decapítenlo!
Para Iracebeth, todo es prescindible y caprichoso, especialmente el significado de las palabras. "Cuando uso una palabra, significa exactamente lo que yo quiero que signifique". Qué es esto, si no el abuso a la libertad de expresión, al respeto por el otro como ser humano, y al devenir de cada día de los siervos que desean renunciar a la labor mísera de servir halagando a los demás.
Un país de las maravillas es inexistente por lo menos para un gran porcentaje de personas, que dejaron hace mucho de soñar con conejos blancos y gatos sonrientes; ahora sólo son extensiones del inframundo donde el que tiene el poder prefiere ser temido que amado, y el que está bajo los pies del monarca déspota e infantil, pelea constantemente en una guerra, violenta aún; pero en donde sólo se sobrevive aplicando la Ley de las Alabanzas.
Ley que no ha sido nunca decretada, pero que se conoce desde siempre, desde que se pensó que alguien debía gobernar y mande bien o mande mal, siempre debe haber quien mande. Esta ley es la de decir siempre lo que el otro quiere escuchar, como el sombrero cuando le media sus diseños a la reina y la adulaba con comentarios agradables sobre la forma de su cabeza; o cuando se usan mascaras y disfraces para agradar a quien se teme o de quien se espera algún beneficio; como los lacayos de la reina que recreaban defectos en sus rostros o cuerpo para que ella no los sintiera tan diferentes, y así los protegiera.
Y seguramente la mejor salida a todo esto es que como Alicia, caigamos por un agujero hasta un submundo sin sentido que poco se parece al país de las maravillas en que creíamos vivir, y en el que nos creíamos tan grandes, que veíamos los problemas más pequeños de lo que eran en realidad.
Seguramente la Reina Roja es solo otra villana, que termina generándonos compasión por ser una mujer únicamente deseaba ser amada y respetada; pero que actuó como muchos obran en el mundo real, fuera de los cuentos y los sueños, influenciada por los discursos de otros, y utilizando estrategias de manera errónea. Quien vio la película podría decir que la Reina Roja solo fue una víctima de Styne, el caballero oscuro; que se aprovechó de los sentimientos de Iracebeth con la idea de algún día ocupar el trono del Inframundo.
Esto es válido, si se piensa en la realidad con la que despertamos todos los días, donde también existe el caballero negro detrás de las buenas y malas acciones de los que gobiernan, y en donde solo resta aguardar el castigo que implica hacerse cargo de lo que se dice y hace, y esperar porque no se ejecute antes de ser juzgado.
La Reina Roja, con su hermoso maquillaje, y su incontrolable desespero por mostrar poder, ejecuta aún cuando no hay razón, la envidia que le tiene a su hermana por no ser perfecta, la lleva a querer escuchar de los otros sólo que desea oír, y cuando no es así, los decapita. Triste por no conseguir lo quiere, ser amada; se mira al espejo, contempla su roja y rizada caballera y mira el reino desde su balcón, luego entra el caballero oscuro quien le dice que es mejor ser temida que amada.
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